Maurice Lacroix: la manufactura suiza que redefine la entrada a la alta relojería

Desde el Jura suizo, Maurice Lacroix combina manufactura propia, innovación técnica y diseño contemporáneo para ofrecer una puerta de entrada auténtica a la alta relojería. Con colecciones emblemáticas como Aikon y una filosofía independiente, la marca conecta con quienes valoran el saber hacer relojero por encima del nombre heredado.

En las montañas del Jura suizo, entre Saignelégier y sus paisajes de bosque y piedra, se encuentra el corazón de una manufactura que ha construido su nombre sobre una idea poco común en la relojería suiza: ofrecer manufactura genuina, con movimientos propios, a quienes buscan entrar al círculo de la alta relojería sin necesidad del abolengo centenario de las grandes maisons.

La historia de Maurice Lacroix comienza en Zúrich, con Desco von Schulthess, una casa comercial fundada en 1889 dedicada originalmente al comercio de la seda. Con el tiempo, Desco amplió su actividad hacia la relojería suiza de lujo, representando marcas como Jaeger LeCoultre y Heuer. En 1961 adquirió el taller de ensamblaje Tiara, en Saignelégier, semilla de lo que hoy es la manufactura Maurice Lacroix. En 1975 nació oficialmente la marca, bautizada en honor a un miembro del consejo directivo de Desco.

En 1980 la marca dejó de ensamblar relojes para terceros y concentró toda su producción en nombre propio. En 1989 adquirió Queloz, fabricante de cajas, dando el primer paso hacia una integración vertical que definiría su carácter de manufactura suiza independiente. En 2001 Maurice Lacroix se constituyó como entidad legalmente autónoma, y en 2006 presentó su primer movimiento mecánico desarrollado por completo en casa, el calibre ML106, un hito que la coloca entre el reducido grupo de manufacturas suizas capaces de diseñar y producir sus propios calibres.

Esa combinación de saber hacer técnico y espíritu independiente dio forma a una filosofía de marca clara: relojes suizos de manufactura genuina, movimientos desarrollados en casa y un diseño audaz que combina líneas clásicas con una actitud contemporánea. Bajo el lema Your time is now, Maurice Lacroix no compite por volumen ni por precio bajo, compite por ofrecer alta relojería auténtica a un público que valora la manufactura por encima del nombre heredado.

Esa filosofía encuentra su expresión más reconocible en la colección Aikon, presentada en 2016 como una reinterpretación moderna del Calypso de los años noventa. Con su bisel de seis tornillos, su arquitectura de reloj deportivo integrado y el sistema patentado EasyChange para cambiar la correa sin herramientas, Aikon se convirtió en la colección insignia de la manufactura y en un símbolo de la relojería suiza contemporánea.

ATTILA México distribuye oficialmente Maurice Lacroix en el país, y lo hace dentro de un segmento muy específico del lujo: ni la opción más exclusiva del mercado ni la más masiva, sino la manufactura suiza con movimiento propio que atrae a quien entiende de relojería y prioriza la autenticidad técnica sobre el nombre heredado.

La manufactura propia y el diseño con carácter que distinguen a Maurice Lacroix desde el Jura suizo son, para el coleccionista mexicano, la razón de peso para elegirla.

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