Es una marca suiza de alta relojería reconocida por su elegancia contemporánea, su precisión mecánica y su pasión por la innovación. Desde su creación en 1975, en el corazón del Jura suizo, la firma ha combinado el saber hacer tradicional con un enfoque moderno y vanguardista que la distingue en el universo relojero.
Con una manufactura propia en Saignelégier, Maurice Lacroix domina internamente cada etapa del proceso creativo, desde el diseño hasta el ensamblaje final. Esta autonomía le ha permitido desarrollar complicaciones únicas y movimientos exclusivos que celebran la excelencia de la relojería suiza con un carácter distintivo.
El arte de dominar el tiempo
La marca se ha ganado un lugar especial entre los entusiastas por ofrecer piezas que equilibran la sofisticación estética con un rendimiento técnico impecable. Colecciones como Aikon, Pontos o Masterpiece han redefinido los códigos del lujo accesible, ofreciendo diseños contemporáneos con acabados de alta gama.
Maurice Lacroix tiene una misión clara: crear relojes con valor real, para una generación exigente, urbana y auténtica, que aprecia la calidad, el diseño con propósito y una actitud decidida hacia el tiempo.
Con una fuerte conexión con el deporte, el arte urbano y la creatividad joven, la marca continúa evolucionando sin perder su esencia: dominar el tiempo con maestría suiza y espíritu innovador.